miércoles, julio 20, 2011

Bonifacio y mi Paciencia

No. Mi paciencia es deplorable. Aunque no sea culpa del monigote, que acostumbra ponerla a prueba.
Me senté con él a platicar largo y tendido (bueno, corto y extendido) sobre las expectativas que ambos tenemos sobre este espacio. Y el espacio más allá del Vórtex de la Pelusa.

Bonifacio: Quiero que mi vida sea extraordinaria todos los días.
Yo: Quiero que todos los días de mi vida sean extraordinarios.
Bonifacio: ¿Cuál es la diferencia?
Yo: Yo cuento los días de la vida, tú la vida de los días.

breve pausa.

Bonifacio: Entonces, ¿no vas a escribir aquí todos los días?
Yo: No. Sólo los días que valgan la pena.
Bonifacio: Detrás del Vórtex, todos los días valen la pena.
Yo: Entonces, los transvortexianos deben ser personas muy aburridas.

breve pausa.

Bonifacio: De acuerdo. Escribe cuando sientas que sea necesario. Pero eso sí: si vuelven a pasar cuatro años de silencio, me voy a poner muy triste.
Yo: Yo también.

Con eso, dejamos la discusión por la paz. Y la paz, por sí misma, siguió su camino.

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